La OMS advierte de una atención psicológica insuficiente ante la violencia contra las mujeres

El 28,6% de las mujeres y niñas mayores de 15 años en Europa han sufrido violencia física y/o sexual a lo largo de su vida

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado sobre una importante deficiencia en la respuesta sanitaria destinada a mujeres y niñas víctimas de violencia en Europa. Según un informe presentado recientemente, muchos sistemas de salud no ofrecen de forma generalizada servicios clave recomendados por la organización, entre los que se incluye la asistencia psicológica.

Según los datos recogidos por la OMS, el 28,6% de las mujeres y niñas mayores de 15 años en Europa han sufrido violencia física y/o sexual a lo largo de su vida. Sin embargo, a pesar de esta prevalencia, los sistemas sanitarios nacionales no han normalizado el acceso a servicios esenciales como la atención de urgencia, el apoyo psicológico, la anticoncepción de emergencia o la profilaxis para infecciones de transmisión sexual.

Un dato preocupante: solo 23 de los 53 estados miembros de la Región Europea (43 %) cuentan con políticas que establecen mecanismos claros para derivar a las víctimas hacia servicios especializados de salud mental. Esta carencia, advierte la OMS, limita el acceso a un apoyo psicológico adecuado y puntual para las mujeres que han sufrido violencia, lo que a su vez puede debilitar sus posibilidades de recuperación emocional y agravar el impacto del trauma a largo plazo.

Además, el informe indica que un 32% de los países obliga al personal sanitario a denunciar casos de violencia incluso sin el consentimiento de la víctima adulta, lo que podría socavar la confianza de las supervivientes en el sistema de salud y disuadirlas de buscar ayuda.

Este documento también subraya la relevancia del papel de la atención primaria, ya que actúa como punto de detección temprana mediante protocolos sistemáticos, formación especializada y coordinación con los servicios judiciales, forenses y sociales.

Además, el informe de la OMS reclama una coordinación intersectorial más sólida para construir sistemas sanitarios que realmente pongan a las supervivientes en el centro: es necesario fortalecer los recursos, la financiación y la formación para garantizar una atención psicológica efectiva, accesible y respetuosa. Según la OMS, la falta de estos mecanismos no solo limita la reparación del daño, sino que también representa un obstáculo para prevenir nuevas situaciones de violencia.

El informe ‘Care, courage, change: health-sector leadership in tackling violence against women and girls’ no se olvida de la violencia que afecta a las mujeres con discapacidad y estas son las principales conclusiones que se extraen:

1. Mayor riesgo de sufrir violencia

El informe señala que las mujeres con discapacidad forman parte de los grupos que enfrentan múltiples formas de discriminación y desventaja, lo que incrementa su riesgo de sufrir violencia. Se mencionan explícitamente como un colectivo más expuesto a la violencia junto con mujeres migrantes o pertenecientes a minorías étnicas.

2. Discriminación y barreras en el acceso a servicios

Las mujeres con discapacidad pueden experimentar discriminación en el acceso a servicios sanitarios y de apoyo, incluida la atención a la violencia de género. El informe insiste en la necesidad de garantizar que este grupo no encuentre obstáculos ni trato desigual.

3. Los sistemas de salud no abordan suficientemente sus necesidades específicas

Aunque la OMS recomienda adaptar servicios para grupos con necesidades particulares, solo el 17% de los países europeos incluye servicios diferenciados destinados específicamente a mujeres con discapacidad.

Esto evidencia una insuficiente integración de sus necesidades en las políticas sanitarias de respuesta a la violencia contra las mujeres.

4. Falta de datos y conocimiento sobre su situación

El informe subraya la existencia de una importante brecha de datos sobre la prevalencia, magnitud y formas de violencia que afectan a mujeres con discapacidad. Esta falta de información limita la capacidad de los países para diseñar políticas realmente inclusivas.

5. Necesidad de formación específica para el personal sanitario

La OMS recomienda que la formación de los profesionales sanitarios incluya la comprensión de las necesidades específicas de mujeres con discapacidad, ya que sin capacitación adecuada es más probable que estos servicios no sean accesibles o que se reproduzcan prejuicios y estigmas.

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